La respuesta militarizada del Estado a la Minga Indígena que se extiende por buena parte del país tiene muy preocupado a Todd Howland, el representante del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. La ONIC denuncia que en cuatro días el balance es de 21 heridos y una manifestante muerta.

La tensión crece a medida que se mantiene la protesta nacional de los pueblos indígenas en el país. Este jueves, la Guardia Indígena y las autoridades indígenas de Risaralda, Chocó y Quindío devolvieron a 17 miembros de la fuerza pública que tenían retenidos. La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y las autoridades de CXhab Wala Kiwe (Cauca) y Emberas reiteran las denuncias de que “la fuerza pública dispara ráfagas de fusil y tiros de escopeta en los puntos de la Agustina, El Pital (Cauca), la Delfina en Valle del Cauca, y en Caldas”. Las autoridades indígenas contabilizan ya 21 heridos en estos choques con la Fuerza Pública.

Todd Howland mostró ayer mismo su preocupación sobre la escalada en estas confrontaciones y su oficina, la del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, lleva días denunciando que a la protesta social no se puede responder con tanquetas ni con Ejército. “Hay necesidad de tratar la protesta social como protesta social de civiles. Esto es bien distinto a cuando estamos en área de conflicto armado. Estamos hablando de gente que no tiene armas, que son civiles, y que la policía tiene la jurisdicción para tratar protestas sociales en Colombia. Estamos indicando, por favor, que se siga la Constitución en razón de las respuestas de estas protestas”.

“Están intentando crear un entendimiento de que los indígenas son lo mismo que un grupo armado ilegal, y esto es ridículo, inapropiado y estigmatizante”