Carmen Patricia Acajá es una estudiante de 15 años y vive en San Juan la Laguna, a unos 200 kilómetros al occidente de la Ciudad de Guatemala. Este municipio se caracteriza por el bajo índice de inseguridad ciudadana, los cerros que le rodean, la presencia de turistas y su población maya tz’utujil.

La localidad se ubica en el  lado suroccidental del lago de Atitlán, n el departamento de Sololá, en el suroeste de Guatemala.

Muchos de sus amigos, vecinos y algunos familiares lejanos han migrado a otros países en búsqueda para mejorar sus situaciones económicas, ella afirma que su futuro está en el lugar que le vio nacer, aunque no descarta viajar para conocer otros países. Es muy importante hacerlo de forma segura.

Entre sus compañeros y compañeras de escuela conversan sobre la posibilidad de viajar a otro lugar para estudiar o para trabajar ayudar económicamente a sus familias. Generalmente piensan que el trayecto hacia Estados Unidos y México es muy inseguro y peligroso, pero que si otros lo lograron ellos también podrán.

Actualmente es una de las beneficiarias del Centro de Formación Quédate, de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia, que ofrece oportunidades de formación técnica a adolescentes y jóvenes migrantes no acompañados retornados y a quienes tienen familiares viviendo en otros países.

Este tipo de iniciativas son importantes entre los grupos más jóvenes indígenas pues el altiplano guatemalteco (Chimaltenango, Sololá, Quiché, Huehuetenango y Totonicapán) es una de las áreas con los mayores índices de expulsión de niños, niñas y adolescentes que migran no acompañados y de forma irregular.

El Centro funciona en el municipio de Santa María Visitación, también en Sololá, pero debido a la alta demanda utiliza un espacio en esa localidad para desarrollar el curso de instalación eléctrica en viviendas. Esto debido a que, hasta hace unos años, el municipio no contaba con introducción de energía eléctrica.

Con información de IPS