En México todavía hay “presos por hambre” y existen entre más de 8 mil indígenas encarcelados; de los cuales prácticamente la mitad son inocentes y un 15 por ciento no tuvo un traductor en el proceso penal, afirmó Engels López Barrios, dirigente de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos–José Dolores López Domínguez (CIOAC-JDLD).

La mayoría de los casos se registran en entidades con alta población indígena como Oaxaca y Chiapas, pero advirtió que aún existe discriminación y se criminaliza la pobreza, pues hay quienes todavía roban para comer, en lo que podrían considerarse “delitos por hambre”.

Admitió que algunos han cometido delitos como robos, otros contra la salud porque la delincuencia organizada los capta y a veces les pagan por llevar paquetes de los que no saben el contenido, pero la justicia los responsabiliza, aun cuando muchos ni siquiera hablan español.

“La Comisión Nacional de los Derechos Humanos reconoce alrededor de unos ocho mil indígenas presos por diversos delitos, por ejemplo: robo, delitos contra la salud porque hay indígenas que son captados por la delincuencia organizada y les piden llevar un paquete a un lugar, sin saber ellos, porque no dominan el castellano, sin saber el contenido del paquete.

“Por lo tanto, en el camino son detenidos y están purgando una sentencia. Cometieron el delito desde el punto de vista normativo; hay un desconocimiento, también es cierto que el desconocimiento no los exime de la responsabilidad jurídicamente hablando; no obstante, debe cambiar esta parte de las normas, cuando una persona desconoce y se sabe claramente que es un indígena hay una cuestión ventajosa del crimen organizado”.

Con información del Sol de Coluca