En el marco del “Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, que se celebra este 25 de noviembre, el  Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe (FILAC), en cumplimiento de su trabajo en la defensa de los derechos de las mujeres indígenas y con su línea de trabajo por la equidad, igualdad de género y fortalecimiento de su liderazgo, se suma a la campaña, “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres y niñas”, iluminando hoy sus instalaciones de color naranja.

Esta campaña, que tiene como lema este año: “Que nadie se quede atrás: Pongamos fin a la violencia contra las mujeres y niñas”, tiene como una de sus prioridades apoyar a las personas en situación de mayor vulnerabilidad. Para ello, insta a todas las personas a unirse en la lucha contra la violencia de género usando el color naranja como símbolo de un futuro mejor y sin violencia para todas las mujeres y niñas.

Mujeres indígenas víctimas de violencia

Las mujeres indígenas se enfrentan a una gran diversidad de violaciones de sus derechos humanos. Tales diversidades están relacionadas con múltiples formas de vulnerabilidad, como estructuras de poder, numerosas formas de discriminación, marginación basadas en el género, la clase social, el origen étnico, las circunstancias socioeconómicas, y violaciones del derecho a la libre determinación.

Las mujeres, las niñas, las adolescentes y las jóvenes indígenas, son víctimas de una creciente violencia política, social, económica, espiritual, física, sexual, psicológica y medioambiental en diversos lugares de la región de América Latina.  Pese a no contar con cifras concretas que demuestren con datos el aumento de la violencia, se trata de un problema que incluye numerosas transgresiones de sus derechos individuales y colectivos; informes como los elaborados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH, la Relatora Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas FPCI y el Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas MEPDI, dan muestra de la situación de violencia que viven las mujeres y niñas indígenas en América Latina y el Mundo, destacando entre estas formas de violencia la apropiación de tierras y desplazamiento forzado de los territorios.  

Así mismo, según el informe “Las Mujeres Indígenas y sus Derechos Humanos en las Américas”, la CIDH da a conocer que el aumento considerable de las peticiones y medidas cautelares en relación con las violaciones a Derechos Humanos cometidas contra Pueblos Indígenas en el contexto de proyectos de Desarrollo, de inversión y de extracción; donde la migración, la degradación y la contaminación del medio ambiente y su impacto en el derecho a la salud y la cultura, la desintegración del tejido social, el tráfico de mujeres y niñas, y las controversias en torno a la propiedad de las tierras son las consecuencias más comunes de estos proyectos.

En América Latina muchas mujeres indígenas se ven obligadas por necesidad económica a abandonar sus comunidades de origen para establecerse en zonas urbanas para estudiar o trabajar, o para escapar de situaciones de persecución que atentan contra su vida e integridad, mujeres y niñas indígenas se enfrentan en ese contexto con diversas formas de discriminación; además, según el informe de la Relatora Especial de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, muchas mujeres y niñas que abandonan sus comunidades son muy vulnerables a la trata, que puede conducir  a  múltiples  violaciones  de  sus  derechos  humanos,  incluida  la  posibilidad  de  graves  explotaciones  económicas y  sexuales.

A pesar de los esfuerzos de algunos países de la región, aún persisten las deficiencias en materia de recolección de datos demográficos desglosados y estadísticas que reflejen la situación que viven las mujeres indígenas, así como información específica de las violaciones a sus derechos humanos, lo cual impide la elaboración de estrategias eficaces de la lucha contra las violaciones a los derechos de las mujeres, jóvenes y niñas indígenas.

Esfuerzos para combatir la violencia

 El fin de la violencia hacia las mujeres y niñas en todas sus formas y manifestaciones, así como la promoción de la igualdad de género, son la base necesaria para conseguir un mundo más próspero y pacífico. Reconocer las contribuciones de mujeres indígenas a partir de sus conocimientos ancestrales, son claves para dinamizar diversas economías locales, erradicar la pobreza, asegurar la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible.

 

Cabe destacar, que a pesar de que la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas contiene artículos concretos encaminados a eliminar la violencia contra las mujeres y niñez indígena; aún queda mucho camino por recorrer para cumplir con ello. En este sentido se recomienda que:

  1. Los países de la región deben aumentar la financiación para las iniciativas de prevención de la violencia dirigidas a la comunidad, la capacitación de los proveedores de servicios, servicios de asesoramiento para situaciones de crisis que sean culturalmente apropiados y en lengua indígena.
  2. Los Estados deben colaborar con las comunidades indígenas para elaborar campañas de educación y sensibilización publicas adaptadas a las circunstancias de esas comunidades y asignen fondos suficientes para esa labor de conformidad con la Declaración de Pueblos Indígenas.
  3. Los Estados deben apoyar el derecho de las mujeres a poseer y usar sus tierras, incluyendo los derechos colectivos y el usufructo a la tierra y a la propiedad común y aplicar acciones basadas en el Consentimiento Libre, Previo e Informado.
  4. Apoyar a las actividades económicas de las mujeres indígenas, en consulta con ellas y tener en cuenta los conocimientos tradicionales de los Pueblos Indígenas, a fin de fortalecer su liderazgo y mejorar su desarrollo, en particular mediante la igualdad de acceso a los recursos productivos y los insumos agrícolas, tierras, semillas, servicios financieros, tecnología, transporte e información.
  5. Facilitar recursos a las organizaciones de mujeres indígenas para impulsar procesos de empoderamiento individuales y colectivos que abarquen varias dimensiones de la vida, como la educación, formación de capacidades de liderazgo, economía y producción, salud sexual y reproductiva, comunicación y nuevas tecnologías, fortalecimiento organizativo, formación de alianzas y participación en espacios de toma de decisión.

Desde el FILAC y su programa de educación Universidad Indígena Intercultural y Mujer Indígena, se ha impartido cursos de postgrado dirigidos a mujeres indígenas de la región, de las cuales se han graduado más de 500 y hoy en día ejercen cargos de toma de decisión en diferentes ámbitos. Es de destacar que las mallas curriculares de los diplomados incorporan estrategias para eliminar las distintas formas de violencia y fortalecen el liderazgo de mujeres.

El FILAC considera que, para combatir la violencia contra las mujeres y las niñas indígenas, se deben impulsar acciones desde un enfoque integral de derechos y no deben aislarse de los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas: asimismo reconoce la importancia del empoderar a  las mujeres indígenas, como una medida para frenar las distintas violencias que viven, considerando que el empoderamiento debe ser desde un enfoque multidimensional de derechos, promoviendo oportunidades de autonomía económica con pertinencia cultural y acceso a recursos financieros que respeten su cosmovisión indígena.

Mayor información:

Publicaciones de Naciones Unidas sobre la situación de las Mujeres Indígenas