Un tema central que atravesó las discusiones que tuvieron lugar días atrás, durante la semana de los Global Goals de las Naciones Unidas en Nueva York, fue la importancia que los datos y la tecnología tienen como condición indispensable para el avance de la Agenda 2030 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Este tema, y sus consecuencias e impacto, fue uno de los ejes temáticos del encuentro We the Future (Nosotros el Futuro) organizado por la Fundación Skoll, TED y la Fundación ONU. Se hizo hincapié allí, y en muchos otros ámbitos durante esos días, en la importancia que tienen los enfoques basados en datos, tanto desde la recolección de información, pasando por el análisis hasta las diferentes maneras en que estos nos ayudan a narrar historias o avanzar una causa para poder entender mejor los desafíos y problemas, y resolverlos.

Lo que fue tradicionalmente considerado como un árido campo reservado para los especialistas en datos duros y estadística, es hoy en día un área que involucra una colaboración innovadora de diversos actores de la sociedad civil y sectores público y privado, con o sin conocimiento técnico, pero sí con expertise en el amplio espectro de rango de temas que ocupan la agenda del desarrollo sostenible. Emprendedores, activistas y empresarios junto a expertos en datos buscan entonces hacer un uso productivo e innovador de los mismos en pos de hallar soluciones a perennes desafíos de desarrollo.

Dos temas sustantivos prioritarios enmarcaron varias de las discusiones en torno a enfoques basados en datos: igualdad de género y lucha contra la corrupción. Sin lugar a dudas, el primero de estos aspectos ocupa un lugar clave en toda la Agenda 2030: la relación entre igualdad de género y datos involucra a nada más y nada menos que al 50% de la población mundial. Existe consenso en que no habrá (o, en todo caso, no podrá haber) igualdad de género sin igualdad de datos.

Con información de El Pais