BRASIL, Nov 20 (FILAC) – “Miren a su alrededor, mírense entre ustedes. Es increíble que haya tantas mujeres indígenas de todo el mundo aquí reunidas. ¿No es maravilloso?”, comenzó diciendo Aluki Kotierk, presidenta del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU, al iniciar su intervención en la Cumbre Global de Mujeres y Juventudes Indígenas, realizada en el marco de la COP30.
Visiblemente emocionada, agradeció la energía y diversidad de mujeres de distintas regiones y generaciones presentes en la sala. “Se puede sentir la fuerza, se puede sentir la energía al entrar en esta sala, y lo agradezco muchísimo”, expresó.
La lideresa del Pueblo Inuk de Canadá reconoció que, para muchas mujeres indígenas, participar en espacios internacionales puede resultar abrumador. “Entrar a un evento como la COP30, con tantos sonidos, tanta gente, incluso el calor, puede ser un poco abrumador”. Sin embargo, subrayó que, pese a las dificultades, las mujeres indígenas siguen haciéndose presentes gracias a su perseverancia y a su compromiso con sus comunidades.

Una declaración construida desde la unidad global
Kotierk destacó que, en apenas día y medio, las participantes de la Cumbre lograron consensuar una “declaración tan increíble”, fruto de un proceso de articulación conjunta entre mujeres indígenas de las siete regiones socioculturales del mundo.
“Cuando nos unimos y hablamos de los problemas, y salimos con una declaración de lo que queremos colectivamente como Pueblos Indígenas, se convierte en una voz muy poderosa”, afirmó.
Recordó que el colonialismo ha intentado históricamente dividir y debilitar a los Pueblos Indígenas, incluso sembrando dudas sobre la legitimidad de sus demandas. Por ello, celebró que la Declaración incluya un llamado explícito a garantizar acceso directo al financiamiento climático para los Pueblos Indígenas, sin importar en qué parte del mundo se encuentren.
Esperanza y confianza en el liderazgo de las mujeres indígenas
Durante el diálogo, Kotierk compartió recomendaciones para las mujeres y jóvenes que asistían por primera vez a una COP. Evocó su propia historia: ser tímida y haber crecido en una comunidad de poco más de mil personas. “Y, a pesar de eso, estoy aquí como presidenta del Foro Permanente”, recordó.
“El amor de nuestras familias y comunidades nos motiva a aparecer y actuar, pese a cualquier barrera personal que tengamos, porque vemos las inequidades y la injusticia en nuestras comunidades y decimos que tenemos que ser la voz”, señaló.
La presidenta del Foro Permanente afirmó con énfasis que cualquier mujer presente en la sala ya ha dado un paso decisivo: “Ya eres una ganadora por estar aquí, porque sé cuánto esfuerzo toma estar aquí”.
Asimismo, recomendó aprender a estar cómodas con la incomodidad. “A menudo somos las únicas mujeres indígenas en la sala, y sentimos un gran peso; nos sentimos incómodas y nos preguntamos si somos las personas correctas para decir estas palabras. Pero debemos continuar haciendo el trabajo”.
Finalmente, recordó que la presencia de las mujeres transforma los espacios: “Si no estuvieran aquí, o si tú no estuvieras en esta sala, ¿quién tomaría las decisiones? Cuando compartimos nuestras experiencias vividas, ya estamos enriqueciendo el diálogo y abriendo el camino y espacios para que más mujeres indígenas también participen”, concluyó.
El encuentro, organizado por el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe – FILAC, el Foro Internacional de Mujeres Indígenas – FIMI y la Articulación Nacional de Mujeres Indígenas Guerreras de la Ancestralidad – ANMIGA, reunió a más de 200 representantes de las siete regiones socioculturales del mundo: África, Ártico, Asia, América (Central, del Sur y el Caribe), Europa Oriental y la Federación Rusa, Asia Central y Transcaucasia, América del Norte y el Pacífico.
La Cumbre consolidó consensos sin precedentes, estableció una agenda renovada con socios financieros globales y generó nuevos compromisos en la acción climática.


