La COP30 aumentó la participación de comunidades indígenas en la lucha contra la deforestación, marcando un hito clave al reunir este mes en Brasil a múltiples actores, desde líderes mundiales hasta representantes indígenas de todo el mundo. La ubicación estratégica del evento buscó confrontar a los participantes con los efectos acelerados del cambio climático en la región amazónica. No obstante, pese a la activa presencia de los pueblos originarios y los avances en cooperación, la falta de consenso unánime en la Declaración de Belém evidenció que persisten barreras para lograr una respuesta completa a las demandas de los pueblos amazónicos –los guardianes de la región.
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