BOLIVIA, Mar 11 (FILAC) – Fortalecer el reconocimiento del derecho humano al agua y al saneamiento de los Pueblos Indígenas, promover la gestión comunitaria y territorial del agua, reconocer los sistemas normativos propios para su uso y dejar de considerar el agua como una mercancía fueron algunas de las principales recomendaciones surgidas durante el evento “Gestión integral del agua desde los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas en América Latina y el Caribe”.
El encuentro reunió a representantes de la cooperación internacional, delegados gubernamentales de los países miembros del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe – FILAC y organizaciones indígenas de la región. La actividad formó parte del proceso preparatorio hacia la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua, que se celebrará en Emiratos Árabes Unidos en diciembre de este año.
Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL, en 2023 solo el 50% de la población indígena tenía acceso a sistemas formales y seguros de agua potable, mientras que menos del 30% contaba con servicios de saneamiento adecuados.
Estas brechas responden, entre otros factores, a la ubicación geográfica de muchas comunidades, a la limitada inversión pública y a la aplicación de modelos de gestión que no siempre consideran las realidades culturales y territoriales de los Pueblos Indígenas.
La jornada inició con palabras de bienvenida de Darío Mejía Montalvo, Secretario Técnico del FILAC; Jorge Mijangos Blanco, director de Cooperación con América Latina y el Caribe de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo – AECID; Adriana Inchauste, del Banco Interamericano de Desarrollo – BID; y Amadeo Martínez, coordinador del Foro Indígena de Abya Yala – FIAY.
Los participantes coincidieron en la importancia de fortalecer la cooperación y el diálogo regional para garantizar el acceso al agua y al saneamiento como derechos fundamentales para los Pueblos Indígenas.
Agua, derechos y libre determinación
Durante su intervención, el Secretario Técnico del FILAC, Darío Mejía Montalvo, destacó que las demandas históricas de los Pueblos Indígenas se basan en principios fundamentales como el respeto a sus culturas, el reconocimiento de sus territorios y la posibilidad de ejercer plenamente su autonomía.
“Los Pueblos Indígenas han demandado desde hace siglos principios básicos que cualquier pueblo reclama: respeto a sus culturas, reconocimiento de los territorios que aún conservan y la posibilidad de mantenerse unidos como pueblo. Todo ello se resume en el derecho a la libre determinación”, señaló.
Mejía advirtió que los modelos actuales de provisión de agua suelen tratar a los Pueblos Indígenas únicamente como usuarios del servicio, sin reconocerlos como sujetos políticos ni administradores de sus territorios y recursos naturales. En ese sentido, subrayó que aún persisten importantes desafíos para garantizar la implementación efectiva del derecho a la libre determinación.
Asimismo, destacó la necesidad de avanzar hacia modelos de gestión que integren diversas visiones, respeten los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas y reconozcan su papel en la protección de los ecosistemas y las fuentes de agua.
Estrategia regional para fortalecer la gestión del agua
Durante el evento, Dalí Ángel Pérez, coordinadora de Programas y Proyectos del FILAC, presentó la Estrategia de Agua y Saneamiento para los Pueblos Indígenas, elaborada mediante un proceso participativo con organizaciones indígenas de la región y en coordinación con el Banco Interamericano de Desarrollo – BID.
La estrategia promueve una gestión del agua basada en la cosmovisión de los Pueblos Indígenas, fortaleciendo la autonomía territorial y el derecho de las comunidades a decidir sobre el uso y protección de sus bienes naturales.
“El enfoque de gestión del agua desde la cosmovisión indígena fortalece la autonomía territorial y el derecho a decidir sobre los bienes naturales. Esta visión se distancia de los modelos que consideran el agua como una mercancía y plantea una perspectiva ética y ecológica que prioriza el Buen Vivir por encima de los intereses económicos”, afirmó.
Asimismo, destacó que los espacios de diálogo promovidos por FILAC han llamado a los Estados a avanzar hacia modelos de gestión que no se limiten a la infraestructura, sino que incorporen la protección de fuentes y lugares sagrados, así como el reconocimiento de la capacidad de los Pueblos Indígenas para administrar sus propios sistemas de agua y saneamiento.
Pueblos Indígenas y gobernanza democrática del agua
El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, Pedro Arrojo Agudo, señaló que la crisis mundial del agua refleja una profunda paradoja: ocurre en el llamado “planeta azul”, donde más de 2.000 millones de personas aún no cuentan con acceso garantizado al agua potable.
“La mayoría no son personas que vivan en lugares sin agua, sino comunidades empobrecidas que habitan junto a ríos o acuíferos contaminados, o cuyas fuentes han sido acaparadas por actores poderosos para actividades económicas”, explicó.
Ante este panorama, subrayó que el mundo enfrenta dos desafíos centrales: recuperar el equilibrio con los ecosistemas acuáticos y avanzar hacia una gobernanza democrática del agua, entendida como un bien común esencial para la vida.
Intercambio de experiencias desde los territorios
La jornada incluyó un espacio de intercambio de experiencias entre representantes de los Pueblos Indígenas, la academia y la cooperación internacional, quienes compartieron iniciativas orientadas a mejorar el acceso al agua y al saneamiento en territorios indígenas.
Entre los participantes destacó Francisco Peña, investigador del Colegio de San Luis de México, quien presentó la experiencia vinculada a la iniciativa hidráulica “Amigos del Lago de Atitlán”. Asimismo, Staylin Córdova, de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador – CONAIE, compartió la experiencia de la Junta de Agua de Sumak Yaku, un modelo de gestión comunitaria del agua impulsado desde las organizaciones locales.
Desde la cooperación internacional, Natalia Gullón, responsable de programas del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento de la AECID, presentó las iniciativas que impulsa este mecanismo para ampliar el acceso al agua y al saneamiento en la región.
El evento reafirmó la importancia de fortalecer la cooperación regional y de reconocer el papel fundamental de los Pueblos Indígenas en la protección de los territorios, la gestión sostenible del agua y la construcción de modelos más justos e inclusivos.


