María Alba vive a dos horas de Quibdó, capital de Chocó en el Pacífico colombiano. En esta, la región más lluviosa del mundo, los pesados aguaceros nutren los cultivos y son responsables del verdor de la zona y el caudal de los ríos que bajan de las montañas. Allí, rodeados de agua, resultaba irónico que María y sus cinco hijos no tuvieran agua limpia para tomar.
La comunidad, conocida como ‘El 90’, es hogar de 150 indígenas emberá katío. La lluvia es constante y suele ser la compañera en el camino hasta su hogar. En ocasiones, puede cerrar por completo el ingreso a la comunidad, convirtiendo los caminos en resbalosos senderos de barro.
Fuente: Unicef/Más Información Aquí