GUATEMALA, Ene 26 (FILAC) – En el municipio de San Juan Comalapa, Chimaltenango, Guatemala, aprender la lengua maya kaqchikel no ocurre entre pupitres ni frente a una pizarra. Aquí, el aprendizaje nace alrededor del fuego: entre risas, conversaciones, alimentos compartidos, cantos, trabalenguas y las manos de niñas y niños que modelan barro y dan vida a la pintura.
En este espacio comunitario, las abuelas y los abuelos reavivan el kaqchikel, una lengua cuya transmisión intergeneracional fue interrumpida por el racismo, la discriminación, la violencia y el despojo histórico.
“Los abuelos y abuelas son verdaderos tesoros lingüísticos de nuestras comunidades. Desempeñan un papel fundamental en la revitalización de la lengua y, sobre todo, en la transmisión de conocimientos a la niñez, de forma oral, comunitaria y natural”, afirma Cecilia Magalí Tuyuc Us, responsable técnica de la iniciativa.
Lo que ocurre alrededor del fuego refleja un desafío que la comunidad arrastra desde hace generaciones: promover el uso cotidiano del kaqchikel mediante un aprendizaje lúdico, significativo y vivo.
De este contexto surge la iniciativa Tikotz’ijan qach’ab’äl (“Un nido para aprender maya kaqchikel”), que no solo busca recuperar la lengua, sino también fortalecer la identidad de la niñez, compartir las prácticas ancestrales y comunitarias del Pueblo Indígena Maya y preservar los saberes vinculados a su cosmovisión y cultura.
La creación de Tikotz’ijan qach’ab’äl responde a una urgencia concreta: muchas infancias ya no hablan el idioma. Esta pérdida lingüística implica también la erosión de la identidad cultural y la desconexión con las prácticas ancestrales y comunitarias. La iniciativa apuesta por revertir esta realidad mediante un aprendizaje que reconecte a la niñez con sus raíces.
Este esfuerzo es impulsado por Casa Lúdica – Chi Xot, un colectivo integrado por jóvenes de distintas profesiones que conforman un equipo multidisciplinario. Desde ahí se promueven talleres educativos, tutorías y clases de reforzamiento en diversas áreas del conocimiento, así como la revitalización del kaqchikel, la reflexión sobre problemáticas sociales, la memoria histórica, las prácticas ancestrales y la expresión artística.
La iniciativa recibió el apoyo del Fondo Saq’ Be’, cuyo nombre en lengua Maya significa “camino blanco”. Dicho fondo es impulsado por el Programa Emblemático de Mujeres Indígenas de América Latina y el Caribe – MILAC, el Instituto Iberoamericano de Lenguas Indígenas – IIALI, el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe – FILAC y cuenta con el respaldo del Fondo Pawanka.
Hablantes de la lengua kaqchikel: cifras y riesgo de desaparición
En Guatemala, la lengua kaqchikel es uno de los cuatro idiomas con mayor número de hablantes. Se habla en 54 municipios de siete departamentos: en un municipio de Baja Verapaz, en 16 municipios de Chimaltenango, en un municipio de Escuintla, en siete municipios del departamento de Guatemala, en catorce municipios de Sacatepéquez, en 11 municipios de Sololá y en cuatro municipios de Suchitepéquez.
Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida – ENCOVI de 2023, la población Maya Kaqchikel representa el 14.5 % del Pueblo Maya en Guatemala. Aunque se estima que más de 500,000 personas hablan la lengua, diversos estudios muestran que enfrenta un riesgo significativo de desplazamiento. El Banco Interamericano de Desarrollo – BID, advierte que el Kaqchikel es una de las lenguas indígenas con mayor vulnerabilidad, registrando la pérdida más alta entre 2002 y 2018: de 432,998 a 411,089 hablantes.
Aprender jugando: la pedagogía de Tikotz’ijan qach’ab’äl
En el marco de esta iniciativa se diseñaron e implementaron seis módulos educativos para el aprendizaje del idioma Kaqchikel dirigidos a niños y niñas. Estos módulos incluyeron temas claves como el presentarse, preguntar por el nombre de otra persona, saludar, dar nombres de frutas y verduras, identificar colores y sabores. Los temas fueron escogidos para que los niños y niñas puedan aplicarlos en su vida diaria, con su familia, haciendo que el aprendizaje sea significativo y útil en su día a día.
“Cuando hablamos de promover el uso cotidiano del idioma, buscamos que los niños y niñas puedan practicar y compartir en casa lo aprendido. Para ello, se realizó un taller de sensibilización dirigido a padres y madres, con el fin de que se comprometieran a practicar la lengua en la casa y que poco a poco vayan incluyendo palabras, conversaciones y prácticas en idioma Maya Kaqchikel”, mencionó Cecilia Magalí Tuyuc Us.
Los módulos también contemplaron las razones históricas por las cuales la lengua dejó de hablarse ampliamente, incluyendo las experiencias de racismo, discriminación y pérdida cultural que ha sufrido el Pueblo Maya. “Comprender estas causas es fundamental para que ellos y ellas puedan crear una nueva narrativa y fortalecer la práctica de la lengua en casa” dijo Tuyuc.
Juegos, cantos y creatividad
La metodología utilizada para el aprendizaje de la lengua Kaqchikel se basó en juegos, dinámicas, cantos y otras actividades lúdicas, fomentando la creatividad y asegurando que el aprendizaje sea algo divertido y motivador.
“Entre las dinámicas que se utilizaron, vimos que cantar y bailar es algo que a los niños y niñas les gusta. Todo lo que implica movimiento corporal no solo despierta su creatividad, sino también esa alegría que les motiva a pensar en la lengua. Así, los niños y niñas no ven el aprendizaje como un tener que aprender, sino como un querer aprender el idioma”, señala Tuyuc.
Además, los niños y niñas compartieron momentos de aprendizaje, con los sabios y sabias, durante los talleres de barro y pintura, donde recrearon ollas, tazas y figuras tradicionales. Estas actividades se complementaron con la visita a Palobor, donde participaron en ceremonias espirituales que fortalecieron su vínculo con la cultura y la lengua.
Los niños y niñas elaboraron silbatos de barro como una forma de inculcar el conocimiento ancestral y despertar en ellos la curiosidad por seguir investigando sobre la música tradicional.
“Yo me siento feliz de hablar el idioma, aunque todavía me cuesta un poco. Necesito seguir practicando, porque si no, se me puede olvidar”, relató la niña Matilde Caná.
Por su parte, el niño Antonio Caná expresó con alegría: “Me gustaron las clases de Kaqchikel porque no eran aburridas, eran muy divertidas y, sobre todo, me gustó compartir con los demás compañeros y participar”.
Esta iniciativa no solo se centró en la revitalización de la lengua Kaqchikel, sino también en visibilizar el impacto que genera en la niñez y en las familias. Para ello, se produjeron videos y se recopilaron fotografías que reflejan el trabajo realizado en los talleres, las dinámicas con los niños y niñas, y la interacción con los abuelos y abuelas, guardianes del conocimiento.
“Estos materiales son de mucha ayuda para nosotros para mostrar el trabajo que se está haciendo, pero también para motivar a los padres y madres de familia, quienes pueden ver la participación de sus hijos e hijas”.
El alcance de los videos y fotografías se amplió gracias a su difusión en las redes sociales, donde se generó interés de más personas por sumarse a la iniciativa, conocer cómo participar y replicar la experiencia en otras comunidades.
A pesar de que la iniciativa comenzó como un curso piloto, con un pequeño financiamiento, la esperanza de Casa Lúdica – Chi Xot es que continúe. “Esperamos que se vuelva a replicar, porque para nosotros fue un trabajo que nos motivó a trabajar más con las infancias. También a crear esta motivación en las familias de nuestro pueblo”, señala la responsable técnica.
Sabios y sabias, portadores de memoria lingüística y cultural
Las abuelas y abuelos, portadores de la memoria lingüística y cultural, que fueron parte de esta iniciativa han sido seleccionados según sus saberes: algunos enseñaron sobre el tiempo y ceremonias, otros sobre arte y teatro. “Son pocas las personas que realizan esta labor. Los niños y niñas quedaron encantados y encantadas con las actividades”, cuenta muy contenta Tuyuc.
Los padres y madres también jugaron un papel crucial. Gracias al taller de sensibilización inicial, se comprometieron a practicar el idioma en casa y apoyar el aprendizaje de sus hijos. Esto fortaleció la identidad cultural y el orgullo por la lengua Kaqchikel, garantizando que los aprendizajes no se limitaran al aula, sino que se extendieran al hogar.
Urgencia de la revitalización
En Casa Lúdica consideran que es importante y también urgente trabajar con las infancias, “porque es desde ahí que vamos revitalizando no solo el idioma, sino la cosmovisión, las prácticas y formas de pensar Maya”, señala la responsable de la iniciativa.
La pérdida de transmisión generacional amenaza que los conocimientos y las lenguas de los ancestros desaparezcan. “Por ello, es importante acercar a las infancias a los abuelos y abuelas, quienes son portadores y guardianes de conocimientos. Es importante la transmisión de la lengua para que evitar su pérdida”, añade Tuyuc.
Mensaje a la comunidad y tomadores de decisión
“Es urgente que las autoridades y tomadores de decisiones reconozcan la importancia de los derechos lingüísticos, porque cuando se vulnera este primer derecho también se van vulnerando los demás derechos humanos, como el acceso a la educación y servicios básicos en lengua materna”.
Asimismo, resalta que los niños y niñas deben fortalecer su identidad y cultura para no perder las prácticas ancestrales y practicar la lengua de manera cotidiana en sus hogares.

