NUEVA YORK, Sep 25 (FILAC) –“Los Pueblos Indígenas de nuestra región enfrentan una carga desproporcionada de enfermedades no transmisibles (ENT) y graves desafíos en salud mental”, advirtió Dali Ángel Pérez, Coordinadora General de Programas y Proyectos del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe – FILAC, durante su intervención en el segundo debate de la IV Reunión de Alto Nivel de la ONU sobre ENT, Salud Mental y Bienestar.
Ángel Pérez explicó que esta realidad es consecuencia de décadas de exclusión, discriminación y despojo territorial, factores que profundizan la vulnerabilidad de los Pueblos Indígenas.

Salud mental: un desafío urgente para la juventud indígena
La lideresa oaxaqueña subrayó que los problemas de salud mental no pueden ser ignorados. “La pérdida de tierras ancestrales, la erosión cultural y la discriminación estructural generan traumas intergeneracionales que se traducen en altas tasas de depresión, ansiedad y suicidio entre las juventudes indígenas”, señaló.
Enfatizó que hablar de salud y bienestar sin considerar las condiciones territoriales, culturales y espirituales de los Pueblos Indígenas es un error. Recalcó, además, la necesidad de respetar las cosmovisiones propias en cualquier política pública.
Vacíos en la Declaración Política de la ONU
El borrador de la Declaración Política de esta reunión reconoce que las comunidades más pobres y marginadas enfrentan un mayor riesgo de padecer ENT y problemas de salud mental, y propone un enfoque basado en derechos humanos. Sin embargo, no hace mención explícita a los Pueblos Indígenas, pese a que el Derecho Internacional ya cuenta con un marco normativo robusto que respalda sus derechos colectivos.

Ante esta omisión, Pérez hizo un llamado a los gobiernos de la región, así como a las agencias de Naciones Unidas, para reconocer y valorar la medicina indígena como parte integral de los sistemas de salud, así como garantizar la participación y liderazgo de los Pueblos Indígenas en la definición e implementación de políticas de salud e incorporar sus lenguas, cosmovisiones y realidades específicas en los programas de atención y prevención.
“Desde el FILAC estamos listos para trabajar junto a los gobiernos, el sistema de Naciones Unidas y la cooperación internacional en favor de los Pueblos Indígenas”, concluyó.


