NUEVA YORK, Sep 25 (FILAC) – Durante la IV Reunión de Alto Nivel de la ONU sobre Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental, la vicepresidenta del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe – FILAC, Myrna Cunningham, destacó que estudios del Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas de la ONU han evidenciado que la pertenencia a un Pueblo Indígena constituye en sí misma un determinante de la salud.
En este contexto, Cunningham hizo un llamado a una transformación profunda y a la descolonización de los sistemas sanitarios, proceso que, subrayó, solo será posible mediante la colaboración genuina entre gobiernos, organismos internacionales, comunidades y Pueblos Indígenas.
La lideresa nicaragüense enfatizó que los Pueblos Indígenas son titulares de derechos individuales y colectivos, y que su bienestar se sustenta en sus propios sistemas de gobernanza, territorios, conocimientos y prácticas de salud, los cuales representan una vía esencial para construir sociedades más justas y equitativas.
“Cuando hablamos, por ejemplo, de salud mental, en nuestro caso la sanación se realiza en comunidad: a través de la espiritualidad de nuestros ancianos y abuelas, con el sonido de los tambores y el regreso a la Madre Tierra”, expresó Cunningham.
De enfermedades tradicionales a nuevos desafíos
La vicepresidenta del FILAC, Myrna Cunningham, evocó sus inicios como médica indígena hace casi cinco décadas, cuando las principales amenazas para la salud de las comunidades eran enfermedades como la diarrea, las neumonías y la tuberculosis.
Hoy, advirtió, el panorama ha cambiado profundamente: las comunidades indígenas enfrentan nuevos desafíos sanitarios, como la diabetes, el cáncer y la hipertensión, mientras que las y los jóvenes indígenas figuran entre los grupos con mayores tasas de suicidio en diversos países.
Cunningham subrayó que esta situación se agrava por la pérdida acelerada de los bosques, la contaminación de los ríos, los cambios demográficos, la migración, la urbanización y los efectos del cambio climático, factores que, sumados al legado estructural de la colonización, impactan de forma desproporcionada en los Pueblos Indígenas.
“Nuestras abuelas enfrentan una profunda tristeza por la pérdida de la Madre Tierra y las transformaciones que alteran la vida comunitaria. Todo ello se traduce en más carga y responsabilidad para las mujeres, que debemos sostener el equilibrio y la sanación en nuestras comunidades”, enfatizó.
Propuestas para avanzar en sistemas de salud con enfoque de derechos
Cunningham presentó un conjunto de propuestas estratégicas para avanzar hacia sistemas de salud verdaderamente equitativos, centrados en el respeto a la diversidad y en el reconocimiento de los saberes de los Pueblos Indígenas como parte esencial de la salud pública.
Entre las principales acciones planteadas, destacó la necesidad de:
- Fortalecer los modelos de atención integral en el primer nivel de salud, asegurando su articulación con los servicios especializados y estableciendo mecanismos de regulación efectivos para el sector privado.
- Superar la fragmentación que actualmente caracteriza a muchos sistemas sanitarios, promoviendo una gestión integrada y coordinada de los servicios.
- Garantizar una transición fluida entre los distintos niveles de atención, adaptada a la territorialidad y sustentada en equipos de salud primaria capacitados y culturalmente competentes.
- Asegurar financiamiento sostenido, tanto nacional como internacional, acompañado de formación en funciones esenciales de salud pública, medidas de vigilancia, uso de tecnologías digitales, y acceso universal a vacunas y medicamentos.
- Construir relaciones de confianza con los sistemas de Gobierno Propio en los territorios indígenas, promoviendo el empoderamiento comunitario y la participación efectiva de los Pueblos Indígenas en la formulación y seguimiento de las políticas de salud.
- Fundamentar el Gobierno Propio en una atención primaria con enfoque de derechos, que reconozca la complementariedad entre la ciencia occidental y los conocimientos ancestrales, incluyendo el uso de plantas medicinales y prácticas espirituales propias de los Pueblos Indígenas.
- Impulsar alianzas y cooperación internacional, con ejemplos concretos como la colaboración entre el FILAC y la Federación Internacional de Diabetes, orientada a desarrollar modelos de atención con enfoque integral.
- Mejorar la desagregación y análisis de datos, con el fin de visibilizar las desigualdades que afectan a los Pueblos Indígenas y orientar políticas públicas específicas y efectivas.
Mirando al futuro: Plan de Acción Global de Salud
Cunningham también hizo referencia al Plan de Acción Global sobre la Salud de los Pueblos Indígenas, que será presentado por la Organización Mundial de la Salud – OMS, en 2026. Subrayó la importancia de que este instrumento incorpore de manera efectiva las prioridades, perspectivas y propuestas de los Pueblos Indígenas, garantizando su plena participación en todas las etapas de su implementación.
“Estos temas deben formar parte integral del Plan de Acción, para que los Estados continúen ejerciendo su liderazgo con responsabilidad y visión. Les invitamos a escucharnos con humildad y respeto, con una mirada que abrace a toda la humanidad. Solo caminando juntos, reconociendo las contribuciones de todos los sectores, podremos avanzar hacia la salud y el bienestar de todo el planeta”, concluyó Cunningham.


