Toy está barriendo el amplio patio de su choza de madera. La escoba, hecha con ramas secas del bosque amazónico, se mueve en un vaivén constante, levantando polvo y hojas caídas mientras el sol se eleva lentamente sobre la copa de los árboles. Su perra Chulupi corretea alrededor, mordisqueándole las piernas con una mezcla de cariño y travesura. Toy ríe con una felicidad infinita.
El aire huele a tierra húmeda, a hojas recién caídas y a frutas nativas. En ese instante, Toy se detiene un momento, inclina la cabeza hacia el cielo y cierra los ojos, respirando profundamente.
Fuente: Mongabay/Más Información Aquí