Los Rapanui no rechazaron la autonomía ni la autodeterminación de su pueblo. Lo que fue objetado, de manera clara y fundada, fue la propuesta impulsada por el Estado de Chile y la CODIPA, la cual carecía de un trabajo serio y adecuado desde el derecho internacional y desde el derecho de los pueblos indígenas.
La iniciativa presentada se limitaba principalmente a un enfoque administrativo, comunicacional y político, sin abordar el fondo de las demandas históricas del pueblo Rapanui. Además, dicha propuesta se sustentaba en una reforma del año 2007, normativa que resulta obsoleta y desconectada de los estándares actuales en materia de derechos indígenas.
Fuente: Resumen Latinoamericano/Más Información Aquí