Para los kichwa hay tres mundos. Awa Pacha es el plano celestial, donde habitan los astros y los antepasados poderosos. Kay Pacha es el mundo terrenal y presente, donde habitan los seres vivos y lo perceptible. Y el Uku Pacha es lo subterráneo, por donde corren las venas de la selva.
Por eso, cuando en 1990 la organización de Pueblos Indígenas de Pastaza (OPIP), en Ecuador, presentó una propuesta de legalización de territorios al presidente Rodrigo Borja, sus miembros no solo exigieron la adjudicación, con la que conseguirían la propiedad colectiva de la superficie, sino que también hicieron referencia a la autodeterminación, la autonomía y el autogobierno, con las que buscaban gestionar los tres espacios. La propiedad sobre el subsuelo sería más relevante poco después, cuando la industria petrolera incursionó en estos territorios de manera inconsulta.
Fuente: Es Mongabay/Más Información aquí