La devastación que viven hoy los pueblos indígenas en el estado Apure ha llegado a un punto de no retorno, es una tragedia nacional que transcurre en silencio, lejos de las cámaras y del interés político, las comunidades Jivi, Cuiva, Pumé, Yaruro y Capuruchanos, de los Municipios, Achaguas, específicamente en Guachara, y en el municipio Pedro Camejo y Rómulo Gallegos, sobreviven en condiciones de deterioro absoluto: sin servicios médicos ni educativos, sin acceso a agua potable ni alimentos básicos, e incluso sin la esperanza de permanecer en sus territorios históricos.
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