Una fila de personas aguardaba en la cima de la isla Yarina, en Perú, la llegada de la flotilla amazónica. Desde el barco, se los veía como una pequeña hilera. Pero, mientras se acercaban, los mensajes que sostenían, cada vez cobraban más sentido. “Transición energética justa y vinculante”; “sin justicia racial no hay justicia climática”; y “los planes de transición energética deben respetar derechos y territorios de pueblos indígenas”, se leía en los carteles que alzaban adultos y niños de esta comunidad kichwa. Las palabras reflejan las demandas que deseaban que la flotilla indígena que navegó el Amazonas llevara a su destino: la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP30).
Fuente/El País/Más Información Aquí