Chiquitanía, Bolivia – Seferina habla con la convicción de alguien que ha defendido a su pueblo por años. Cuando recuerda los incendios de 2024 su tono se endurece. Las llamas, cuenta, se robaron cosechas y agua – una pérdida que su comunidad no quiere enfrentar nuevamente.
Pero ese fenómeno no fue excepcional. En los secos bosques de la zona oriental de Bolivia, los incendios son una presencia constante. Cuando hay sequía, los incendios forestales regresan con mucha fuerza. Una simple chispa basta para que todo el terreno se prenda fuego, destruyendo las fuentes de suministro de agua, las cosechas y arruinando el frágil suelo del cual decenas de familias dependen. Pero algo que en otro momento parecía inevitable ahora está empezando a cambiar.
Fuente: Storyteller/Más Información Aquí