MÉXICO, Feb 09 (FILAC) – Entre cantos, cuentos y la memoria viva de abuelos y abuelas, un grupo de jóvenes lacandonas y tseltales de la comunidad de Nahá, en Chiapas, México, trabaja de manera decidida para rescatar y revitalizar la lengua ancestral lacandona, conocida como Jach T’aan. Lo hacen con la convicción de que cada palabra recuperada es un acto de resistencia cultural y de continuidad histórica.
Hoy, el Jach T’aan enfrenta una situación crítica. Con menos de mil hablantes, esta lengua ancestral se encuentra en grave riesgo de desaparición. De acuerdo con el Censo Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía – INEGI, alrededor de 926 personas aún la hablaban; cifras más recientes del Censo 2020 reducen ese número a 771 hablantes en el estado de Chiapas. Estos datos evidencian una alarmante pérdida lingüística y subrayan la urgencia de implementar acciones efectivas de revitalización y transmisión intergeneracional.

Frente a este escenario, en 2024 surge el Colectivo Voces del Jach T’aan, con sede en Nahá e integrado por juventudes de los Pueblos Lacandón y Tseltal. Para quienes forman parte del colectivo, el riesgo es tangible y cotidiano. “El lacandón es una de las lenguas más olvidadas y menos trabajadas en Chiapas, y se encuentra en grave peligro de extinción”, señalan sus integrantes, preocupados ante la posibilidad de que las nuevas generaciones dejen de aprenderla como lengua materna.
La iniciativa va más allá de la documentación lingüística. Su apuesta es fortalecer el vínculo entre lengua, identidad y juventud. A través de encuentros intergeneracionales, las y los jóvenes crean espacios de diálogo donde abuelos, abuelas, madres, padres e hijos comparten relatos, canciones y saberes tradicionales, reactivando el uso cotidiano del Jach T’aan y devolviéndole su lugar como lengua viva dentro de la comunidad.
Esta iniciativa contó con el apoyo del Fondo Saq’ Be’ “camino blanco” en lengua Maya, impulsado por el Programa Emblemático de Mujeres Indígenas de América Latina y el Caribe – MILAC, el Instituto Iberoamericano de Lenguas Indígenas – IIALI, el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe – FILAC, y el respaldo del Fondo Pawanka.
Documentar y preservar el Jach T’aan,
El colectivo desarrolló diversas acciones para documentar y preservar el Jach T’aan, incluyendo la recopilación de cuentos e historias de vida de los abuelos y abuelas hablantes, así como un diagnóstico preliminar para identificar a los hablantes actuales.

“A través de este trabajo, hemos observado con preocupación que las nuevas generaciones ya no están aprendiendo el lacandón como lengua materna, sino que han adoptado el castellano, lo que pone en grave peligro la transmisión intergeneracional de nuestra lengua”, explica Diana Pacheco Sánchez, responsable técnica de la iniciativa.
Con base en estos hallazgos, el colectivo ha puesto en marcha acciones concretas orientadas a promover el uso del Jach T’aan entre las nuevas generaciones, mediante actividades comunitarias que impulsan la recuperación, transmisión y fortalecimiento de los conocimientos, saberes y tradiciones de sus hablantes.
Campañas de sensibilización
En el marco de esta iniciativa también se han desarrollado campañas de información y sensibilización, especialmente a través de redes sociales, con el objetivo de destacar la importancia de preservar las lenguas indígenas y generar mayor conciencia en la comunidad.
Entre las actividades desarrolladas destacan entrevistas a personas hablantes de Jach T’aan. Entre ellas, un abuelo de la comunidad de Lacanjá Chansayab, quien compartió algunas historias tradicionales y la canción del Barum (jaguar) en jach t’aan.
“Este testimonio representa una valiosa expresión del conocimiento oral que aún perdura en la comunidad y resalta el papel fundamental de los abuelos y abuelas como portadores de la memoria colectiva y como pilares en la preservación de la lengua indígena”, señaló Diana Pacheco.

Asimismo, se entrevistó a un joven de la comunidad Ojo de Agua Chankin, quien compartió algunas historias de su vida personal en la comunidad y las prácticas agrícolas ancestrales. Otro de los entrevistados fue un hombre de 56 años hablante de la lengua lacandona quien relató sus experiencias aprendiendo como segunda lengua el castellano y los cambios culturales observados.
“Estas actividades nos permitieron documentar valiosas historias orales, lo cual no solo contribuye a la preservación del patrimonio cultural de la comunidad, sino que también servirá como base para diseñar y realizar futuras actividades”, añadió la responsable técnica de la iniciativa.
Murales relatan nombres de animales en lengua jach t’aan
Como parte de las actividades culturales, se llevó a cabo la elaboración de un mural en formato de cuadro de madera, en el que se plasmaron los nombres de diversos animales que habitan en la comunidad de Lacan Há Chansayab, escritos en lengua Jach T’aan. La obra fue instalada en un espacio visible de la comunidad, con el propósito de que sus habitantes puedan apreciarla y, al mismo tiempo, reforzar el conocimiento de su lengua y de su entorno natural, destaca Pacheco.
Asimismo, señala que la pintura fue realizada por un joven de la comunidad que actualmente incursiona en el arte, lo que permitió fomentar la participación de las juventudes en los procesos de preservación cultural y lingüística.

Estas actividades contribuyeron a fortalecer y revalorizar el conocimiento colectivo, así como el significado cultural y lingüístico del Jach T’aan dentro de la comunidad.
Registro del conocimiento cultural
La iniciativa documentó el conocimiento lingüístico y cultural en las comunidades de Nahá, Metzabok, Ojo de Agua Chankin y Lacan há Chansayab. Se han registrado tradiciones, recetas, rituales y formas de vida mediante entrevistas y grabaciones de audio y video, creando un archivo histórico accesible para la comunidad.
Entre los registros destacan un ritual realizado por un abuelo hablante, con cantos y rezos en Jach T’aan, y otro realizado por un joven aprendiz del último rezador jach winik, responsable de los rituales comunitarios.
El proyecto enfrentó retos culturales y de género, ya que algunos rituales son exclusivos de hombres y ciertas creencias religiosas dificultaron la participación. Sin embargo, mediante diálogo y confianza, se logró documentar estos conocimientos, que formarán parte de un video final representativo del desarrollo y resultados de la iniciativa.
Encuentros intergeneracionales
Se realizaron cuatro encuentros intergeneracionales en las comunidades lacandonas, donde abuelos, abuelas, padres, madres e hijos compartieron mitos, relatos y saberes tradicionales en Jach T’aan.
Durante estas jornadas se prepararon alimentos tradicionales, se realizaron caminatas por la selva y se transmitieron conocimientos sobre flora, fauna y entorno natural.
Asimismo, mujeres artesanas de Lacanjá Chansayab compartieron el proceso de elaboración de diversos productos a partir de semillas locales. Durante la actividad, explicaron los materiales y las herramientas que emplean en su trabajo.

Si bien señalaron que sus instrumentos son mayoritariamente tradicionales, reconocieron que en la actualidad incorporan algunas herramientas modernas. No obstante, expresaron su preferencia por continuar trabajando con los métodos heredados de sus abuelas y madres, preservando así los saberes ancestrales transmitidos de generación en generación, indicaron los responsables de la iniciativa.
Otra actividad destacada fue el Día de Campo Lingüístico en Metzabok, que consistió en un recorrido por la laguna y distintos espacios sagrados para los jach winik, lo que permitió fortalecer el conocimiento espiritual, cultural y lingüístico vinculado al territorio.

Se estima que entre 40 y 50 personas participaron de manera directa en esta iniciativa, involucrando a cuatro familias de la comunidad, cada una con diez o más integrantes.
En su conjunto, las acciones desarrolladas permitieron consolidar avances significativos, enfrentar desafíos y fortalecer el trabajo colectivo, sentando bases sólidas para futuras iniciativas de revitalización lingüística y cultural.


