“El análisis de programas y políticas públicas que impactan en las juventudes indígenas en Latinoamérica y el Caribe (…) proporcionará información importante sobre una ruta de cómo generar una participación inclusiva y políticas transversales que beneficien directamente a las juventudes indígenas”, dijo Paolo David, jefe de la Sección de Pueblos Indígenas y Minorías de la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Las declaraciones fueron realizadas durante el Foro sobre el Informe de la Situación de las Juventudes Indígenas, organizado por el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe (FILAC), junto a la red de Jóvenes Indígenas de América Latina y el Caribe y el Fondo de población de las Naciones Unidas (UNFPA), instituciones que elaboran el informe.
En este evento, David enfatizó que las voces de los jóvenes no fueron escuchadas, al contrario, ignoradas y frecuentemente excluidas de los procesos de toma de decisiones que los involucran directamente. “Por ello, Naciones Unidas y esta Oficina da la bienvenida a esta discusión propiciada por este foro”, agregó.
Según el funcionario, “en 2018 se volvió una prioridad de la Oficina del Alto Comisionado y de las Naciones Unidas en general el tema de la juventud. La Juventud es un foco principal en nuestro Plan que se ha extendido hasta más allá del 2020 y seguirá siendo un foco de atención a medida que reconocemos obstáculos en temas específicos que entender e ir a una sociedad más inclusiva”.
David también explicó que el llamado a la Acción para los Derechos Humanos, un informe lanzado hace un año en el que se hace un llamado para la creación de espacios destinados a jóvenes para que participen en la toma de decisiones que afectan su futuro.
Otro de los temas a los que hizo referencia David fue la pandemia de Covid-19. “La situación actual de la pandemia de Covid 19 exacerbó la desigualdad y afectó específicamente en los Derechos Humanos de las personas, particularmente de la Juventud Indígena.
Según David uno de los efectos de la pandemia fue la afectación, en la juventud, de uno de sus derechos fundamental, como lo es la educación, al no contar con acceso a internet, computadores, teléfonos móviles, electricidad, entre otros. “La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Colombia descubrió que 71, 8% de las viviendas del país no tienen una conexión a internet, acceso básico a la educación en línea”, citó como un ejemplo de la magnitud del problema.
Frente a esta situación, explico David, las personas indígenas jóvenes resaltan por su habilidad de acceder a noticias en sus comunidades, incluida la traducción a sus lenguas, proporcionando información esencial para el desarrollo y protección. David agregó que los jóvenes tienen un importante rol como agentes en la transmisión del conocimiento tradicional.
“Como se ha destacado en el informe de Latinoamérica de la CEPAL, la juventud ha trabajado para abordar y mitigar los impactos sociales y económicos de la pandemia en las comunidades. Eso nos da una directriz completa que ahora es urgente reconocer, en la práctica, a las personas jóvenes como agentes de cambio y promotores de un nuevo modelo de sostenibilidad”, aseveró.
David concluyó su intervención instando a los Estados a establecer espacios para la participación de las juventudes en instancias de toma decisiones, así como promover el diálogo y consulta de este sector importante de la sociedad.


