ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA, Abr 16 (FILAC) – En comunidades donde la salud no solo se mide en cifras sino en equilibrio con la vida, la medicina tradicional vuelve a ocupar un lugar central. El Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe – FILAC, con el respaldo de la Fundación Mundial de la Diabetes, impulsa la segunda fase de una iniciativa regional para prevenir y controlar la diabetes y la hipertensión en poblaciones indígenas.
La iniciativa, que también se desarrolla en Guatemala y Nicaragua, apuesta por algo clave: fortalecer los sistemas de salud desde un enfoque de derechos, integrando la medicina pública con los conocimientos ancestrales. En el Estado Plurinacional de Bolivia, esto ya se traduce en acciones concretas en municipios de Chuquisaca, Pando y Cochabamba, donde autoridades locales, personal de salud y comunidades trabajan de forma coordinada.

Uno de los avances más visibles es el fortalecimiento de 58 centros de atención primaria, ahora equipados para mejorar la prevención, detección temprana y seguimiento de la diabetes mellitus tipo 2 y la hipertensión arterial. A esto se suma un despliegue territorial amplio: ferias de salud, campañas comunitarias, visitas domiciliarias y sesiones educativas que acercan la información y los servicios directamente a la población.
Los resultados empiezan a sentirse. Más de 4.000 pruebas rápidas han sido realizadas para detectar diabetes y controlar la presión arterial, mientras que más de 140 personas, entre personal de salud y practicantes de medicina tradicional, fueron capacitadas para enfrentar estas enfermedades desde un enfoque integral.
Pero el cambio no se queda en los centros de salud. En escuelas, estudiantes han comenzado a organizarse en brigadas que promueven hábitos saludables entre sus compañeros, familias y comunidades. Al mismo tiempo, se han conformado grupos comunitarios de personas con diabetes, hipertensión o factores de riesgo, generando redes de apoyo que fortalecen el autocuidado.

Un elemento diferenciador de la iniciativa es su enfoque cultural. No se trata solo de prevenir enfermedades, sino de hacerlo respetando y recuperando saberes propios. En esa línea, ya se gestiona la implementación y fortalecimiento de consultorios de medicina tradicional, huertos de plantas medicinales y pequeños laboratorios artesanales, integrando prácticas ancestrales al sistema de salud.
La apuesta es clara: enfrentar enfermedades crónicas con soluciones que nacen del territorio, combinando ciencia, comunidad y cultura. Porque en estas comunidades, cuidar la salud también es preservar identidad.

Según la Organización Panamericana de la Salud, la diabetes y la hipertensión continúan posicionándose como desafíos crecientes para la salud pública en el Estado Plurinacional de Bolivia. Los datos más recientes disponibles estiman que la prevalencia de diabetes alcanza alrededor del 8% en la población adulta, evidenciando una tendencia sostenida al alza en las últimas décadas, mientras que la hipertensión arterial afecta aproximadamente al 17,9% de las personas mayores de 18 años.
Si bien estas cifras se basan en estimaciones previas, la OPS advierte que la carga de ambas enfermedades sigue en aumento, impulsada principalmente por factores como el sobrepeso, la obesidad y los cambios en los estilos de vida, lo que refuerza la necesidad de fortalecer estrategias integrales de prevención y atención.


